Espondiliitis Anquilosante y EII

A pesar de la aparente poca relación que existe entre las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII) y la fisioterapia, multitud de manifestaciones extra-intestinales de las EII, principalmente trastornos del sistema musculo-esquelético, pueden encontrar solución con un adecuado tratamiento fisioterápico.

Las técnicas utilizadas en fisioterapia emplean diversos medios físicos (crioterapia, termoterapia, cinesiterapia, masoterapia, hidroterapia, electroterapia, y un largo etcétera) con objetivos terapéuticos concretos, que pueden ser una herramienta muy útil en el tratamiento interdisciplinar de la enfermedad, para lograr una mayor calidad de vida y por consiguiente, un nivel adecuado de salud.

Entre los trastornos del sistema locomotor más comunes en las EII se encuentran las artralgias (dolor articular), artritis centrales (sacroileítis y espondilitis anquilosante), artritis periférica, osteoporosis, sinovitis, derrame sinovial…

Una de las afecciones más importantes por sus graves consecuencias y que merece especial mención es la Espondilitis Anquilosante. Representa el 2-6% de las manifestaciones extra-intestinales (algunos autores señalan que alcanza incluso un 20%). Es una artropatía inflamatoria, autoinmune (el sistema inmunitario ataca al propio organismo) y de origen desconocido. Estas similitudes explican la estrecha relación con las EII.


Los brotes inflamatorios provocan rigidez y, progresivamente, anquilosis articular. Esta tiene una evolución muy lenta y sigue un sentido ascendente: comienza por la articulación sacroilíaca, ascendiendo por la sínfisis del pubis, resto de columna vertebral, y finalmente tórax y articulaciones periféricas proximales (hombros y caderas). Dichos brotes inflamatorios suelen ir generalmente seguidos de periodos de remisión sintomática, aunque la evolución continúa lenta y silenciosamente.

La clínica se caracteriza por dolor en la zona lumbar (mejora con el ejercicio y empeora en reposo), rigidez (sobre todo matutina), sinovitis, deformidad, y otras complicaciones (por ejemplo, fibrosis pulmonar en los casos de afectación del tórax).


Columna vertebral con aspecto en “caña de bambú” y rectificación de las curvas fisiológicas, característico de la Espondilitis Anquilosante

A largo plazo y puesto que la anquilosis es irreversible y limita completamente los movimientos de columna vertebral, se producirá una invalidez muy importante, que afecta negativamente a la calidad de vida.

Los objetivos del tratamiento fisioterápico irán encaminados a enlentecer ese proceso de anquilosis mediante el movimiento y la práctica de ciertos deportes (natación, tenis, voleibol…), reducir la sintomatología (principalmente el dolor), evitar la aparición de deformidades y problemas musculares secundarios, corrección de la postura corporal.

José Manuel Serrano
Fisioterapeuta

Artículo extraído de Crónica 87 - junio 2010



Última actualización:  16/05/2012
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