Adalimumab

En los años 90 aparecieron una serie de nuevos tratamientos para las enfermedades inflamatorias, que se denominaron tratamientos biológicos. Esto quiere decir, que se trata de sustancias idénticas a las que nuestro cuerpo fabrica, o que hacen su misma acción, o que las bloquean.

Los tratamientos biológicos son diferentes a los anteriores, en el sentido de que no hay que darlos diariamente, sino que la administración de dosis cada cierto tiempo, produce un efecto prolongado en el organismo. En el caso de la enfermedad de Crohn, este efecto se manifestaba en forma de disminución de la actividad inflamatoria y de cierre de las fístulas.

Aunque los tratamientos biológicos no sean eficaces en todos los pacientes, sí que representan una diferencia enorme para muchos de ellos, reduciendo las necesidades de cirugía y los problemas de inactividad, bajas laborales, mal rendimiento escolar, etc.

Es muy importante señalar que estos tratamientos no son la cura de la enfermedad de Crohn ni de la colitis ulcerosa.

En el terreno de la enfermedad inflamatoria intestinal, el primer biológico del que dispusimos fue el Infliximab. Este fármaco actúa bloqueando una sustancia que se llama TNF y que es muy importante en la inflamación (por eso se llama a infliximab un fármaco ANTI-TNF). Se desarrolló para el tratamiento de pacientes con diversas enfermedades, como la artritis reumatoide o la enfermedad de Crohn y, más recientemente, se ha aplicado a otras como la psoriasis o la colitis ulcerosa.

Aprendimos que había una serie de problemas. Por ejemplo, se podían despertar infecciones latentes, como la tuberculosis o la hepatitis B. En otros pacientes, podían aparecer reacciones anormales de sus defensas (autoinmunidad) o favorecerse problemas de tipo tumoral (linfomas). Finalmente, un problema relativamente frecuente con el infliximab es que los pacientes pueden presentar reacciones cuando este fármaco se administra, lo que siempre se hace por vía intravenosa
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El Adalimumab es el siguiente fármaco ANTI-TNF que empleamos hoy en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal. Se dirige, como el infliximab, a bloquear la acción inflamatoria del TNF. Las diferencias fundamentales que tiene con el infliximab son dos:
  • en primer lugar, el adalimumab  no tiene en su composición ninguna proteína de ratón, cosa que el infliximab sí tiene, y que quizás es responsable de parte de las reacciones en la infusión IV.
  • en segundo lugar, el adalimumab se administra por vía subcutánea, no intravenosa, con lo que el paciente no queda dependiente del hospital.
Comparte con infliximab los problemas de despertar infecciones y favorecer problemas de tipo tumoral. Los problemas de autoinmunidad parecen ser menos frecuentes.

Hoy por hoy, y según lo ha aceptado el Ministerio de Sanidad, a través de la Agencia Española del Medicamento, adalimumab  está indicado en el tratamiento de la enfermedad de Crohn que no responde a terapias convencionales. No hay mucha experiencia aún con fístulas, aunque parece que es eficaz también. La mejor indicación sería la enfermedad de Crohn activa. Es un tratamiento biológico de primera línea, y se emplea después del fracaso de los tratamientos básicos.

Viene preparado en jeringas autoinyectables de 40mg cada una. Estas jeringas pueden tener el aspecto normal (como el de una vacuna antigripal) o bien ser en forma de pluma precargada, para facilitar la autoinyección.

Antes de indicar tratamiento con adalimumab el médico debe asegurarse de que no hay una enfermedad autoinmune o una infección durmiente (sobre todo tuberculosis o hepatitis B) y de que la indicación es correcta.


Se administra en una dosis de 160mg, seguida a las dos semanas de 80mg y luego a las dos semanas de 40mg, y es esta dosis la que se mantiene luego. En principio, la experiencia de la que disponemos es de tratamiento a un año.

La eficacia, dentro de los datos de los que disponemos ahora, parece similar a la del infliximab. En cifras brutas, probablemente 6 de cada 10 pacientes tratados se beneficien claramente.

Algunos de los posibles efectos secundarios de adalimumab son similares a los del infliximab:


- favorecer infecciones, sobre todo que se “despierten” infecciones latentes (tuberculosis y hepatitis B especialmente)
- favorecer, en muy pocos pacientes, el desarrollo de tumores tipo linfoma
- favorecer, en muy pocos pacientes, la aparición o reagudización de algunas enfermedades neurológicas, tipo esclerosis múltiple

Otros, como hemos dicho, no aparecen con el uso de adalimumab, sobre todo las reacciones infusionales.


En suma, podemos decir que Adalimumab es un tratamiento nuevo para la enfermedad de Crohn inflamatoria, similar en su eficacia al infliximab (según datos de ensayos clínicos). La experiencia en el tratamiento de fístulas es más limitada, pero su eficacia está demostrándose. Tiene un perfil de efectos secundarios en algunas cosas similar a infliximab y en otras más favorable. No es, como tampoco infliximab, la cura de la enfermedad de Crohn ni de la colitis ulcerosa, y debe ser prescrito por médicos expertos.

Dr. López San Román
Artículo extraído de Crónica 78 - enero 2008
El autor no se responsabiliza de decisiones médicas tomadas de acuerdo a ltexto publicado