Estamos en el año 2003 después de Cristo (casi en el 2004), todos los hospitales están ocupados por Jóvenes enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa ... ¿Todos? ¡NOOOO! Una ciudad poblada por irreductibles "cagones" resiste todavía y siempre al invasor. La vida no es fácil para las guarniciones de legionarios romanos..., perdón, para los jóvenes de otras regiones de España pero aquí llegan, se acercan.. ¡OH NO! ¡¡¡YA ESTÁN AQUÍ !!!
(Últimas palabra dichas por un humilde socio de ACCU Alava antes de la Gran Ocupación de los retretes de Vitoria por parte de los Invasores del exterior).
Pero contemos la historia desde el principio:
Todo empezó una fría tarde de invierno cuando se recibió una llamada del Capitán General Cagón (Miguel alias KiWi) "invitando" a ACCU Alava a organizar un Encuentro de jóvenes en Vitoria. El Gabinete de Crisis fue a su punto de reunión (el escusado) para trazar un plan de Pretextos Varios para evitar el terrible "marrón" que se nos venía encima, tras rollos y rollos de papel y mucho vientre suelto, no fuimos capaces de encontrar ni una pequeña coartada lo bastante creíble para poder salir del "marrón" así que nos lo comimos con patatas (hablando de patatas: Un pequeño recuerdo para esa patata alavesa famosa en el mundo entero como la Sidra El Gaitero).
Visto que no había excusa, buscamos unas fechas y la más idónea nos pareció el Puente de la Inmaculada. Se lo comunicamos al Jefe Supremo, Miguel, el cual nos dio su Bendición. Así que nos pusimos manos a la obra para preparar todo. No está bien que lo digamos, pero trabajamos como negros para que todo saliese bien.
Por fin llegó el gran día. Las hordas enemigas llegaron de todas partes. Albacete, Conil, Madrid, Málaga, Bilbao, Donosti, Zaragoza, de Galicia, .... ¿De Galicia? ¡¡¡NNOOOOO!!! Al Gran Jefe le pilló en el baño y sin papel, así que no pudo venir. ¿Habrá conseguido salir del baño?, ¿Le habrán acercado ya papel higiénico?, ¿Sabe alguien qué fue de Miguel?. Ay que le estará pasando al PROBE MIGUEL, que hase mucho tiempo que no sale, lalaralara.....
La gente fue llegando a lo largo de la tarde del viernes, les ubicamos en el hotel más céntrico que hay en Vitoria, eso sí, la decoración del mismo era un poco rara, estilo ART DECO, que más que un hotel parecía un burdel de principios de siglo. Luego nos fuimos a cenar a un restaurante colombiano, y os preguntareis: ¡qué chulos los de Vitoria, que se van a restaurantes exóticos!, pues no, ¡¡¡es que fue lo más barato que encontramos!!!
Continuamos la jornada en algún que otro bar del centro, degustando los caldos típicos de los bares: cerveza, cubata, kalimotxo, Gin Tonic.... La gente se fue retirando según se iba cansando, esto es, TARDE.
Al día siguiente, sábado, hicimos a los invasores levantarse a una hora prudencial para que no cogiesen malas costumbres y les mostramos varios lugares típicos de desayuno con pintxos (según el lenguaje de nuestra tierra) o también llamados tapas (según otras lenguas). Después de llenar el estómago, hicimos una visita turística por el casco medieval de nuestra ciudad, amenizado por nuestra vicitiple, perdón por nuestra vicepresidenta que lo hizo "divinamente". Dentro de la visita al vulgarmente llamado Casco Viejo (creo que me estoy volviendo un poco pij@) fuimos al Museo de Naipes, ya sabéis todos (y si no es así debería daros vergüenza) que la fábrica de Naipes de Fournier (la típica baraja española) está en Vitoria, y vimos interesantiiiisimas (para algunos, no tanto para otros) barajas de cartas de todos los siglos, e incluso una que salía en una película de James Bond (¡Ups! Lo siento Vice, pero creo que no puse la atención suficiente y no me acuerdo de cual).
Una vez terminada la visita cultural y con un hambre atroz después de subir y bajar cuestas y escaleras (bueno ya sé que no fue para tanto, pero hay que criticar también un poquito). Fuimos a comer un menú del día en el que no me acuerdo qué platos nos dieron a elegir, pero sí recuerdo que el plato más socorrido fue la paella (como no vino ningún valenciano que dijese lo contrario, llamémoslo paella pero podría ser arroz), lo que si recuerdo es una comida agradable (y es que estos bárbaros de otras tribus cuando se lo proponen pueden ser hasta majetes).
Por la tarde fuimos a ver las obras de la Catedral Vieja, y os preguntareis ¿que hacían "estos" viendo unas obras como los capataces? Pues NO es lo que estáis pensando, no, no hemos puesto a todos los socios de ACCU Alava a arreglar la catedral para mejorar nuestra maltrecha economía, es que se descubrieron grietas en la catedral y al intentar repararla se descubrieron cosas muy interesantes (tipo "Los pilares de la tierra", el libro de Ken Follet) y se decidió abrirla al público en cada una de las fases de reconstrucción, según se iban haciendo hallazgos.
Después de todo este día en que las bárbaras tribus extranjeras se iban haciendo un poco menos bárbaras y un poco más cultas se decidió que por fin había llegado el momento más esperado, el de la cena. Esta vez, el menú fue un poco más sofisticado. Pero vamos a lo que cuenta: ¡LA JUERGA NOCTURNA! Pues bien, todo el mundo se puso sus mejores galas y salimos de bares. No sé lo que tienen las bárbaras colíticas y crónicas de lejanos lugares pero a los autóctonos (no cagones declarados) les gustaron bastante.
El domingo amaneció nublado, frío y gris (o eso nos pareció después del trasnoche, bueno no fue para tanto el desfase, es verdad, pero hay que dar un poco de envidia a los que se lo perdieron). Pero después de desayunar nuestros ya típicos y sabrosos pintxos mañaneros, todo el mundo estaba recuperado y hasta el cielo parecía menos gris y menos frío (ya, ya sé qué hacía un frío de mil pares de ....., pero lo cálido es la compañía ¿no?, ¡qué bonito me ha quedado! sniff, sniff...). Bueno a lo que iba, cogimos el autobús y nos plantamos en la villa de Laguardia, en la Rioja Alavesa (que al contrario de lo que algunos piensan no es la provincia de La Rioja, sino Álava). También es una villa Medieval muy bien conservada y muy bonita, pero lo más interesante de ella aparte de sus murallas y casas solariegas es la iglesia (con un pórtico policromado) y lo que aún es más interesante que la iglesia, sus bodegas y es que Laguardia, por debajo parece un queso gruyere (creo que se escribe así) con bodegas en cada uno de las cuevas. Y como no, fuimos a ver una bodega (aunque no una de las que están por debajo del pueblo, por si alguno se nos perdía por ahí), de las de toda la vida. Aunque tuvimos algún problemilla, porque a la chica que nos hizo la reserva se le olvidó apuntar la visita, fue interesante porque nos enseñaron en vez de la bodega actual, la antigua que hoy en día es un hotel-museo. Con todo esto, un hambre atroz y un ligero mareillo después de probar los caldos de la Bodega, nos fuimos a comer a un restaurante pequeño pero en el que dan bien de comer y como todo el que pasa por estos lares en los que hay bodegas, el menú fue patatas con chorizo y chuletillas de cordero a la brasa. Yo creía que las patatas igual para alguno eran un poco fuerte y hubo quien estuvo de acuerdo conmigo y pidió otra cosa, pero es que no conocía la calidad de la (como antes he dicho) Patata Alavesa, y en cuanto sacaron la olla de patatas decidió que no, que no quería comer otra cosas que esas irresistibles patatas y así fue como todo el mundo, por una vez y sin que sirva de precedente, decidió que estaban deliciosas (aún se me hace la boca agua cuando lo recuerdo, o bien es que aún no he comido y se me están revelando la glándula salivares, no lo sé). Una vez bien comidos y bien bebidos, que no borrachos ¡MAL PENSADOS!, regresamos a la capital de provincia y dimos un descanso bien merecido a la gente. A algún madrileño aún le quedaban ganas de seguir probando los ricos caldos de uva de la región así que nos acercamos a unas carpas en las que por una módica cantidad de euros, te daban a probar varios tipos de vinos, coñacs, champán... con unos pintxillos, y como teníamos un infiltrado en la asociación que conocía a unos cuantos de los bodegueros, bebimos algo más todavía, pero no, no nos emborrachamos (somos enfermos pero con buen estómago para comer y buen hígado, por lo menos no tenemos noticias de que nadie ingresase en el hospital después).
Con todo esto, fuimos a recoger al resto de la gente, que estaba descansada, y nos fuimos a cenar (ya sabéis que las gentes del norte somos de buen comer y buen beber, pero no creáis que fue para tanto). Después de una cena sin incidentes, algunos quisieron volver a salir de marcha, así que cada uno con su cuerpo (y Dios con el de todos), el que quiso salir salió y los rajados, se fueron al hotel.
Al día siguiente, lunes, día de la Inmaculada, después del acostumbrado desayuno, y de comprar algún recuerdo, por ejemplo, algunos bombones (porque aquí no solo hay ricas patatas, también hay muy buena repostería aunque no os lo creáis) que según supimos no llegaron al punto de destino porque cometieron el error de abrirlos por el camino. Bueno que me enrollo, los bárbaros, ya menos bárbaros, más cultos, más gordos, más cansados pero más felices que un ocho con la botellita de vino que les regalamos volvieron a sus pueblos allende las fronteras de nuestra ciudad de irreductibles "cagones".
Un saludo para los que vinisteis y mucha envidia para los que os lo perdisteis, os desean con cariño (o no) los jóvenes de ACCU Álava. Ya sabéis, podéis volver cuando queráis o en las Jornadas de Jóvenes del año 2005, que serán aquí en Vitoria.
José Antonio Hernani González
ACCU Álava


