Preguntas y Respuestas sobre Fisioterapia

Aquí tenéis una relación de preguntas que nos habéis enviado a nuestros consultorios y las respuestas dadas por nuestros profesionales. Rogamos antes de usar nuestros consultorios, consultar esta sección para ver si vuestras preguntas ya están respondidas.

Pregunta: Tengo colitis ulcerosa hace 16 años, llevo 2 años con problemas reumatológicos en los talones y tibia y parece que tengo una entesopatía (inflamación en los tendones), me duele bastante cuando estoy de pie quieto. Me tomo Claversal pastillas y supositorios para la colitis y estoy controlado, tomo metotrexato y acfol para reumatología. No noto mejoría, algún día estoy un poco mejor si estoy un poco más descansado, pero nada más. También me he dado cinco sesiones de ozonoterapia y tampoco noto mejoría, me ocurre lo mismo que cuando estoy más descansado, me encuentro algo mejor. Estoy un poco desesperado. Quisiera saber si me pueden aconsejar algo.

Respuesta: El aspecto más problemático, al margen de que hasta ahora no se han obtenido resultados satisfactorios con el tratamiento farmacológico, es la evolución de larga duración (2 años), por lo que debería volver a plantear el problema y la situación actual a su reumatólogo. Por otra parte, sería importante realizar una valoración y plantear un tratamiento de fisioterapia específico según las características concretas de su caso, no encaminado directamente a aliviar el dolor como hasta el momento, sino para encontrar y resolver el origen del problema en sí, y de esta forma mejorar los síntomas. Además se debe explorar y evaluar cómo ha evolucionado la patología a lo largo de estos dos años, ya que es predecible que se produzcan cambios en la estructura del tendón, pero también en los tejidos y estructuras que lo rodean inflamación, posibles engrosamientos debido a la fricción, edema, etc.

En función de los resultados utilizaremos unas herramientas terapéuticas u otras, cobrando gran importancia los ejercicios activos, y especialmente los ejercicios excéntricos, que tan buenos resultados logran en la recuperación de tendinopatías, como parece ser este caso. Además, junto al tratamiento de las estructuras afectadas, es muy importante la realización de ejercicios de readaptación a la vida diaria con carga progresiva en la sala de fisioterapia, que reproduzcan tareas y actividades del día a día que generan sintomatología dolorosa, como puede ser el trabajo, actividades cotidianas en la casa o la práctica de deporte. Se pretende comenzar con ejercicios de poca carga y añadir cada vez mayor intensidad y dificultad con el fin de que el tendón se “acostumbre” y tolere aquello que antes producía dolor. Estos ejercicios son muy variados, dependiendo de la actividad que desarrolla normalmente cada persona. Tienen la ventaja de que puede realizarlos el paciente en casa, pero resulta indispensable aprenderlos previamente bajo la supervisión y corrección del fisioterapeuta, que es el responsable de valorar qué ejercicios y con qué carga es más adecuado realizarlo, así como de aumentar la carga si la adaptación de las estructuras lesionadas a las distintas cargas lo permiten.

Pregunta: Padezco una espondiloartropatía y hace unos 6 meses el médico de digestivo me aconsejó que hiciese deporte para perder algo de peso, ya que la enfermedad de Crohn parece estar bastante controlada gracias al infliximab, pero aún persisten los dolores de huesos. Tomé la determinación de ir a correr y al principio todo fue bien durante unos 3 meses aproximadamente, hasta que me apareció un fuerte dolor en los tobillos que me obligaba a parar al poco de empezar a correr. En algunos casos incluso me impedía el poder arrancar a correr. Dejé de correr y seguidamente comenzaron a hincharse los tobillos de una forma exagerada con dolor en la zona del talón y parte de la tibia. El reumatólogo me ha comentado que puede ser artritis asociada a la espondiloartropatía que tengo y me ha mandado a hacer bici para perder peso, ya que el aumento de peso puede haber influido muchísimo. Me mandó como antiinflamatorio Exxiv. Mi pregunta es:  ¿Me va a pasar lo mismo cada vez que vaya a correr?

Respuesta: Durante los tres primeros meses realizó la actividad sin ningún tipo de problema, por lo que no tiene por qué ocurrirle lo mismo siempre que realice ejercicio. Normalmente los problemas relacionados con la articulación del tobillo y la actividad deportiva suelen aparecer como consecuencia de cambios bruscos en la actividad diaria normal, como comenzar a correr después de un periodo de inactividad o sedentarismo, aumentar de peso rápidamente en poco tiempo (se produce una variación del reparto de cargas alterando el equilibrio y por tanto el desarrollo de la marcha), cambio de calzado (altera la mecánica de tobillo y pie), etc.

Lo ideal es descartar estas causas retomando el ejercicio de forma muy progresiva, para adaptarnos a la nueva situación y para evitar posibles lesiones. Comenzaríamos realizando un calentamiento suave previo al ejercicio, acompañado de estiramientos musculares tanto al iniciar como al finalizar la actividad. Es aconsejable pautar un “programa de entrenamiento” en el que se comience con poca intensidad y se aumente paulatinamente y en función de la evolución y respuesta del organismo, aumentando la duración del ejercicio a lo largo de las distintas sesiones.
También es muy importante alternar el ejercicio con el descanso y reposo de forma correcta, muchas veces haciendo caso a “lo que nos pide el cuerpo”, lo que sentimos, el cansancio y nuestro estado general en cada momento.

Si seguimos una serie de pautas relacionadas con la actividad reducimos muchísimo la posibilidad de sufrir una lesión durante o posterior al ejercicio, nos adaptamos poco a poco y de forma natural a la actividad, y podemos marcarnos una rutina de ejercicio diario o semanal acorde a nuestra capacidad y objetivos.

En cualquier caso siempre hay que tener en cuenta, como bien indica su reumatólogo, la posibilidad de una patología asociada a la espondiloartropatía, así como descartar posible afectación ligamentosa, tendinopatías y demás lesiones estructurales mediante una correcta exploración y valoración por parte de un fisioterapeuta.

Pregunta: Tengo 50 años y soy enferma de colitis ulcerosa desde hace 6 años, y actualmente me están tratando con infliximab. Desde que empecé con este tratamiento no he tenido más brotes, pero mi mayor problema desde que empecé con esta enfermedad han sido los dolores musculares cada vez más fuertes y constantes, y aunque asisto regularmente a un reumatólogo, no experimento mejoría alguna con los vtratamientos que me han recetado, actualmente calcio y tramadol. Estoy totalmente desesperada, los dolores me impiden llevar una vida normal y por supuesto trabajar. Mi pregunta es la siguiente: ¿Existe actualmente algún tratamiento alternativo a los que ya me han puesto, capaz de eliminar o al menos disminuir estos dolores?

Respuesta: En cuanto a la “eliminación” del dolor por completo, resulta difícil en pacientes crónicos ya que la exposición prolongada al dolor estimula la formación de nuevas conexiones neuronales para la percepción de dolor, y por tanto ayuda a su perpetuación (el paciente con dolor durante mucho tiempo se vuelve “más sensible al dolor”). En el caso de la colitis ulcerosa, en la que los dolores musculares generalmente encuentran relación directa con la enfermedad inflamatoria y sus brotes, resulta especialmente difícil. El problema no tiene un origen determinado y una localización específica, sino que parece afectar de forma generalizada a la musculatura, dificultando incluso el desarrollo de una vida normal, como nos indica en su consulta.

La fisioterapia tiene muchas herramientas para el manejo del dolor: técnicas articulares, de tejido blando, crioterapia (frío) y termoterapia (calor), electroterapia, técnicas invasivas con agujas, técnicas de manipulación, ejercicios activos y de potenciación, etc. Lo adecuado es que un fisioterapeuta pueda realizar una evaluación completa y personalizada de su caso, evaluar posibles alteraciones de la estática y de la dinámica (durante el movimiento), afectación muscular o influencia de otros sistemas, y plantear un tratamiento en base a su estado y situación, teniendo muy en cuenta los brotes y que el tratamiento es un complemento al tratamiento médico, nunca sustitutivo. En función de la evolución y respuesta al tratamiento pueden realizarse modificaciones en la intervención, combinarlo con ejercicios en casa, realizar cambios conductuales de la vida diaria, todo con el fin de lograr un control integral y adecuado del dolor.

También resulta interesante en el caso de pacientes con dolor crónico el aspecto psicológico y ambiental, es decir, la implicación del paciente en su tratamiento, el estrés o aspectos personales y de la vida diaria, la seguridad en el manejo de la situación y de los brotes de dolor muscular, el apoyo familiar, etc. Ejercicios respiratorios y técnicas de relajación pueden resultar muy útiles en el control del dolor y tienen más importancia de la que solemos dar.

Pregunta:  Tengo Espondilitis Enteropática y acudí hace unos meses a un maxilofacial asesorado por el Reumatólogo tras informarle de unos fuertes dolores de cabeza, de cuello y mucha tensión en la zona cervical. El maxilofacial aconsejó hacer una radiografía y se apreció que había un cóndilo presionado, me recetó Myolastan y una férula dura de descarga. Llevo ya un mes con dicha férula y sin tener resultados de ningún tipo. Me sigue doliendo el cuello y sigo teniendo ese ruido en el oído izquierdo que no desaparece, así como dolor en la sien. ¿Es esto normal? ¿Puede ser algo más bien asociado a una inflamación de la articulación ( cervicales ) que me esté afectando a la musculatura, y debido a ello este toda la región en tensión continua? ¿Qué puedo hacer para aliviar esta presión?

Respuesta: Lo ideal sería, que acudiera a un fisioterapeuta con conocimientos en el tratamiento de la ATM (articulación temporomandibular), ya que es más que probable que exista relación entre el dolor y rigidez que describe y la patología temporomandibular. La alteración de la ATM puede originar dolor de cabeza y alteraciones de la movilidad cervical (sus movimientos están relacionados y combinados).
También puede darse el caso contrario, y que alteraciones de la movilidad cervical produzcan alteraciones en la biomecánica y estructuras de la ATM. En muchos casos suele existir exceso de tensión y tono en ciertos grupos musculares, pudiendo estar involucrados musculatura cervical, músculos de la apertura y principalmente músculos oclusores.
El fisioterapeuta debe explorar el movimiento cervical, el movimiento de la ATM izquierda y derecha, así como el movimiento conjunto de articulaciones. Valorará si es correcto o se encuentra alterado, y si la causa puede ser articular, si existe una alteración del reclutamiento muscular que debe ser resuelto, etc. Si la causa es la ATM, las técnicas de movilización y tejido blando de la terapia manual suelen obtener muy buenos resultados a corto plazo, pero es necesario un estudio completo de las estructuras para determinar una intervención adecuada.
Al margen del tratamiento que plantee el fisioterapeuta, puede llevar a cabo un “tratamiento conductual”, que son una serie de consejos en los hábitos de vida diarios que ayudan a evitar este exceso de tensión muscular, bruxismo (apretar los dientes) y demás situaciones perjudiciales para la ATM:

1. Reducir la actividad durante la segunda mitad de la tarde, evitando ejercicios extremos en estas horas y dedicando la última hora antes de dormir a descansar.

2. No fumar en la segunda mitad de la tarde, así como evitar el alcohol, bebidas excitantes o comidas copiosas antes de dormir.

3. Ambiente de sueño tranquilo, con temperatura agradable.

Pregunta: Tengo Crohn y ahora también espondilitis. ¿Qué tipo de ejercicio debo hacer para esta patología?

Respuesta: Principalmente ejercicios orientados a flexibilizar las estructuras del aparato locomotor, tanto de movilidad articular como estiramientos musculares. La evolución natural de la enfermedad nos indica que se produce rigidez y anquilosis progresiva, especialmente de grandes articulaciones y columna vertebral, por lo que al realizar los ejercicios debemos prestar especial atención a estas estructuras. Otro aspecto a considerar es que la evolución de la degeneración de la columna tiende a la cifosis dorsal (en flexión), por lo que sobre todo realizaremos ejercicios orientados a la extensión de la columna.

Algo que puede resultar muy útil es programar una hora determinada (por ejemplo, al despertarse por la mañana) y realizar cada día de forma rutinaria movilizaciones y estiramientos en un orden determinado (puede ser de arriba a abajo, comenzando por la cabeza y acabando por los pies). Realizaremos los ejercicios de forma suave y con ritmo constante en el movimiento de todas las articulaciones (flexión, extensión, lateralizaciones, separación y aproximación, rotaciones), para posteriormente realizar estiramientos, manteniendo la tensión sin dolor durante unos 3 minutos. Una buena forma de terminar la sesión es dedicar un tiempo a la respiración y relajación.

Los ejercicios de la clásica “tabla de espalda” que se realiza en gimnasios y hospitales puede sernos útil para flexibilizar y movilizar el raquis. Lo ideal es que se realicen con un profesional que lo supervise y pueda corregir posturas o comportamientos erróneos, y tras su aprendizaje se realizarán libremente en casa. También puede consultar con asociaciones relacionadas con la espondilitis anquilosante que pueden orientarle y aconsejarle de forma más específica.

Pregunta: Estoy diagnosticada de Crohn desde hace 5 años. Hace 5 meses di a luz  y desde entonces estoy con artritis en la mano y brazo derecho. Me gustaría saber un poco más sobre esto y qué alternativa tengo a la cortisona que no la quiero tomar, pero es lo único que ahora mismo me dan.

Respuesta: En el embarazo y especialmente en el momento del parto se desarrollan múltiples alteraciones y desórdenes de tipo hormonal que producen, entre otras cosas, un aumento de la “flexibilidad” articular: desde cambios en las curvas fisiológicas de la columna para “contrarrestar” el aumento de volumen abdominal, como variaciones de las estructuras pélvicas / pubis para favorecer el paso del bebé durante el parto. Tal vez ese sea el origen de su reagudización de la artritis en el miembro superior, y aunque en principio es una hipótesis un poco extraña (por la distancia de las estructuras), las alteraciones hormonales pueden tener una efecto no solo local, sino también sistémico.
Remitiéndonos a los datos obtenidos de estudios científicos publicados, aproximadamente un 70% de las mujeres con artritis reumatoide ven como mejora su sintomatología durante el embarazo (más evidente en el primer trimestre), sin embargo un 90% de las mujeres con artritis reumatoide sufren una reagudización de la enfermedad en las semanas o meses después del parto. Sin duda usted estaría incluida en este porcentaje y, por tanto, dentro de la normalidad.
En cuanto al tratamiento con cortisona, es su médico quien debe decidir la medicación más adecuada a su caso y tomar las decisiones oportunas al respecto. Existen terapias complementarias orientadas al alivio del dolor, pero no alternativas, es decir, en ningún caso las terapias complementarias reemplazan al tratamiento médico, si no que pueden ser una ayuda añadida. Desde el punto de vista de la fisioterapia, sería muy interesante conseguir en primer lugar combinar correctamente su actividad diaria (tareas diarias, trabajo, etc.), con ejercicio dirigido a su patología (en este caso estarían orientados a miembro superior) y reposo (en función del tipo de afectación se estudiaría, por ejemplo, la posibilidad de utilizar una férula de descanso ciertas horas al día). También sería beneficioso termoterapia superficial (la parafina es muy utilizada en manos/muñeca), masaje, acupuntura…

Pregunta: Tengo colitis ulcerosa hace 16 años tomo Claversal comprimidos y supositorio y tengo molestias en los talones y en las piernas de rodillas para abajo. Me dice el reumatólogo que tengo una entesopatía quisiera saber si esto es crónico si tiene cura y si se me va a quitar.

Respuesta: La entesopatía es la forma de denominar a una tendinopatía de inserción, es decir, patología que afecta a la zona donde el tendón se inserta al hueso. Por su descripción parece que se trata de una tendinopatía rotuliana y del tendón de Aquiles. En cuanto a su tratamiento de fisioterapia existen múltiples técnicas, destacando el masaje, crioterapia (aplicar frío local, por su efecto analgésico y anti-inflamatorio), vendaje… pero fundamentalmente estiramientos y ejercicios en excéntrico. Mediante los ejercicios excéntricos para m. cuadriceps (tendinopatía rotuliana) y para los gemelos y m. sóleo (tendinopatía aquílea) se obtienen resultados muy satisfactorios. Lo ideal sería realizar estos ejercicios durante 12 semanas, 2 veces al día: 3 repeticiones de 15 veces (con descanso entre repeticiones), aunque los síntomas ya hubieran desaparecido mucho antes.
En relación a la cronicidad o resolución de esta patología, depende de la gravedad de la lesión (si existe únicamente inflamación, si se acompaña de rotura de ciertas fibras o si la rotura es tal que requiere cirugía), pero si se realiza un tratamiento pasivo y activo adecuado no solo tiene solución sino que no tiene por qué prolongarse demasiado en el tiempo.
Lo ideal sería acudir a un fisioterapeuta que además de un buen tratamiento le guiara y corrigiera en los ejercicios activos, para realizarlos de forma correcta y segura. No solo se debe solucionar el problema sino que también resulta muy útil en la prevención de futuras lesiones del mismo tipo.
 

Pregunta: Me han diagnosticado una espondiloartritis asociada a la Enfermedad de Crohn que vengo padeciendo desde hace ya 11 años. Estoy en tratamiento con Remicade actualmente para el Crohn desde el año 2006. He tenido un episodio de uveítis en el ojo izquierdo, con abscesos e infiltrados corneales entre el 2008 y 2009. Actualmente estoy tomando Exxiv 90 para paliar la inflamación articular.
En junio de este año 2010 tuve un accidente de circulación y desde entonces he notado un grave empeoramiento de mi estado de salud. Al intentar levantarme de la cama, necesito un impulso, pero al mismo tiempo, no puedo estar más tiempo acostado por que no consigo dormir.
Según me ha comentado el reumatólogo no tengo Espondilitis Anquilosante, pero ¿ Qué diferencia hay entre la Anquilosante y las otras espondiloartritis incluidas en el mismo grupo de enfermedades ?
Es que, noto que tengo la musculatura de la espalda continuamente en tensión. No paro de tener contracturas.
Llevo cosa de dos meses sintiéndome muchísimo de las cervicales y ya por último de la cabeza.
He ido al otorrino por un dolor de oídos, y al verme me ha remitido al Odontólogo. Noto un pequeño chasquido detrás del oído izquierdo, acompañado de dolor. Solo tirar de la oreja, me infunde ese dolor en el oído.
La odontóloga, me ha palpado en el interior de la mandíbula y me ha comentado que puede ser un problema de la articulación.
Me ha preguntado que si chirriaba los dientes al dormir: le he contestado que no.
¿Podría tener un problema en la mandíbula asociado a la espondiloartropatía? Y este a su vez podría afectarme al oído?
¿Qué terapia fisioterapéutica puedo seguir para tratarme estos dolores a nivel cervical, y que me tienen el cuello tan rígido?
Hago estiramientos y piscina, pero parecen no ser suficiente.
No sé dónde acudir para poder ampliar información referida a la enfermedad y que la relaciona con el Crohn exactamente.


Respuesta: Respecto a la posibilidad de publicar noticias acerca de espondilopatías, es normal esa duda general acerca de sus causas, solución en relación con las enfermedades inflamatorias, etc. Existe mucha desinformación al respecto, y por eso invitamos a que nos manden sus dudas y consultas, que resolveremos en la medida de lo posible en cada número de la revista.
Me preguntaba también acerca de la diferencia entre espondilitis anquilosante y resto de espondiloartritis. Pues bien, cuando hablamos del término general “espondiloartritis” nos referimos a un proceso inflamatorio que afecta a las articulaciones de las vertebras de la columna. Dentro de estas espondiloartritis podemos diferenciar otros tipos de enfermedad específicos según las características propias de cada una. Por ejemplo, y atendiendo sólo a la afección en la columna: la “artritis psoriásica” afecta solo a algunas vertebras de la región cervical y no suele progresar; la “espondilitis anquilosante” suele iniciarse en la articulación sacroilíaca y avanzar en sentido ascendente afectando a toda la columna y articulaciones periféricas como hombros y caderas; en la “espondiloartritis juvenil” sin embargo la articulación inicial suele ser tobillo, rodilla o cadera. Podríamos considerar por tanto a la “espondilitis anquilosante” un tipo (de entre los muchos que existen) de “espondiloartritis”.
Lo del problema mandibular es bien distinto. Como bien le han dicho, el problema puede ser de la articulación temporomandibular (ATM). Más específicamente, del menisco. El chasquido simplemente es síntoma de que el menisco no se encuentra en la posición adecuada y en contacto continuo con la mandíbula, lo cual no suele ser importante a no ser que, como en su caso, se acompaña de dolor. Lo adecuado sería ir a un fisioterapeuta con experiencia en el tratamiento de la ATM. De hecho, los tratamientos en dicha articulación suelen dar muy buenos resultados, con alivio sintomático importante en muy pocas sesiones. Y en cuanto a la posibilidad de que afecte al oído, si como sospecho el problema es del menisco de la ATM, no existe ninguna relación con el oído en sí, simplemente la cercanía de ambas estructuras.
Con el tratamiento cervical ocurre lo mismo: lo ideal es que un fisioterapeuta le oriente personalmente acerca de un tratamiento específico. Para empezar, tal vez dicha musculatura esté contracturada y requiera de tratamiento manual para su normalización e incluso diagnóstico de cualquier otro problema relacionado. Y respecto a los estiramientos y la piscina, pueden ser muy beneficiosos, pero hay que realizarlos de la forma adecuada. Por ejemplo, si en la piscina no se nada correctamente los perjuicios pueden llegar a ser mayores que los beneficios a nivel muscular. También habría que identificar si existen hábitos de su vida cotidiana que producen ese dolor cervical y corregirlos, como puede ser la postura mientras come o está frente al ordenador, la almohada de la cama, posición mientras conduce, etc.

Pregunta: Tengo una colitis ulcerosa desde hace 7 años, pero me encuentro muy mal de los huesos, pues tengo una espondilitis. ¿Me podrían informar?

Respuesta: La Espondilitis Anquilosante representa el 2-6% de las manifestaciones extra-intestinales en pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), siendo una de las patologías más frecuentemente asociadas tanto a la enfermedad de Crohn como, en su caso, a la colitis ulcerosa.
Dicha relación no es casual, ya que tanto las EII como la espondilitis tienen muchos puntos en común: ambas son de origen desconocido, de tipo inflamatorio y autoinmunes. También existe íntima relación con los brotes de la enfermedad inflamatoria, que suelen ir acompañado de agudización de los síntomas articulares.
La espondilitis se caracteriza por una anquilosis articular (pérdida de movilidad, aparición de rigidez e incluso fijación permanente de la articulaciones que en principio deben ser móviles) que comienza por la articulación sacroilíaca, y evoluciona lentamente a lo largo de toda la columna vertebral, tórax y grandes articulaciones. Cursa generalmente con dolor lumbar, rigidez, deformidad, afectación pulmonar, y un largo etcétera. Además, a largo plazo limita la movilidad de la columna afectando muy negativamente a la calidad de vida. De ahí que en el tratamiento de fisioterapia, aparte de terapias encaminadas a aliviar el dolor, cobre gran importancia la movilidad, ejercicio, deporte, y todo tipo de actuaciones que eviten la aparición o evolución en la medida de lo posible de dicha anquilosis.
Todo esto se publicó en un artículo como introducción al consultorio de fisioterapia en el nº 87 (julio 2010) de la revista, en la página 4. Además, sería interesante que se pusiera en contacto con la asociación de Espondilitis Anquilosante que la podrán informar y asesorar más específicamente acerca de la enfermedad, ejercicios recomendados, y demás datos de su interés.

Pregunta: Hace 23 años que me diagnosticaron colitis ulcerosa, y aproximadamente 20 espondilitis. Tengo dolor muy a menudo y voy con frecuencia al masajista. Agradecería algún consejo para mejorar el dolor. Suelo tomar paracetamol y esporádicamente Nolotil. Los antiinflamatorios me irritan bastante el intestino.

Respuesta: Para aliviar el dolor de espalda es necesaria y muy efectiva la masoterapia (trapecios, musculatura paravertebral, romboides, etc.) La musculatura de la espalda suele contracturarse con muchísima facilidad, sin embargo no se obtendrán resultados permanentes a largo plazo y volverán a aparecer dichas contracturas. Hay que abordar el problema orientándolo a prevenir la aparición de contracturas y retracciones musculares en el futuro que puedan ser fuente de dolor. Además la columna también puede ser fuente de dolor por sí misma ante la rigidez y anquilosis que aparece en la Espondilitis.
Sería muy recomendable aprender ciertos ejercicios orientados a ampliar la movilidad articular y flexibilizar la columna, tanto dinámicos como estiramientos, con el fin de retrasar la aparición de anquilosis y siempre con un fisioterapeuta para supervisar los ejercicios y realizarlos de forma correcta y segura. Una vez aprendidos pueden realizarse en casa, obteniéndose resultados muy satisfactorios. Además también es importante el fortalecimiento de la musculatura de la espalda mediante ejercicios isométricos, principalmente para mantener las curvas fisiológicas de la columna y evitar deformidad, con lo cual evitaremos la aparición de dolor por sobrecarga articular, por hipomovilidad o la aparición de lesiones musculares asociadas.

Pregunta: Tengo 31 años y diagnosticado Crohn desde 1999 (afección ileal y pancolónica). Soy corticodependiente y desde 2006 estoy en tratamiento con infliximab. El motivo de esta consulta es solicitar información referente a lo leído en la revista Crónica nº 87 sobre la relación existente entre la EII y las espondiloartropatías.
Además de Crohn, tengo una espondiloartropatía secundaria a la enfermedad. Llevo una racha bastante mala en este sentido, al contrario que con el Crohn, hay días que no puedo con mi alma del intenso dolor que sufro en la espalda sobre todo.
El reumatólogo me ha indicado para reducir el anquilosamiento matutino, Exxiv 90mg. Pero aún así hay días que no puedo con mi cuerpo.
Desde finales del 2008, parece que no tengo Crohn y que todo me va a la espalda y los ojos. Tuve un episodio de uveítis en ojo izquierdo2008 y durante en los últimos dos años, cuatro abscesos oculares en ojo derecho.
Esta última semana tuve que solicitar los servicios de un fisioterapeuta para intentar aliviar los fuertes dolores de las cervicales. El fisioterapeuta, me informo de que al parecer tengo una vértebra ligeramente desplazada (como si tuviese la espalda abierta), y que en casos normales no tendría problema en manipular para llevarla a su sitio, pero que al tener una espondiloartropatía, él no lo recomienda, es más, no se atrevía a tocarme a nivel óseo. Me comentó que lo mejor era atajar el problema a nivel muscular (tratamiento que se recomienda para personas con espondiloartropa-tías). Quería saber cómo puedo hacer para no tener esta sensación tan dolorosa. Al llevar la cabeza hacia atrás siento un fuerte mareo y dolor. Tengo contracturada toda la espalda y el cuello inflamado. A veces me duele incluso la cabeza detrás de las orejas y he tenido incluso que acudir a urgencias por fuertes vómitos y mareos. Hay noches que puedo despertarme 10 veces y cambiar 10 de postura. La mano derecha se me duerme de vez en cuando. Paso muchas horas delante de un ordenador, sin embargo hace no mucho me hice unas radiografías de toda la columna y según el traumatólogo no se aprecia nada extraño. ¿Qué puedo hacer para aliviar esta sensación de rigidez diaria?, ¿es normal tener toda la espalda contracturada?, ¿qué más puedo hacer para aliviar esta sensación de dolor?
¿Qué pruebas deberían hacerme para determinar el estado actual de mi columna? ¿Se aprecia todo en una radiografía?


Respuesta: Para el alivio de la rigidez, sobre todo si es matutina, están muy recomendados los estiramientos. Se pueden realizar en la cama nada más levantarse e incluso combinarlos con ejercicios articulares dinámicos para aumentar la movilidad de la columna. Siempre llevando un orden en la realización de los ejercicios y estiramientos, por ejemplo, comenzando por las cervicales y en sentido descendente. No debemos olvidar tampoco movilizar hombros y caderas ya que son articulaciones importantes y con relación
directa con la columna. Además de mejorar dicha rigidez y prevenir la anquilosis, las movilizaciones y estiramientos matutinos pueden reducir el dolor, ya que facilitan la realización de movimientos que en la actividad diaria pueden resultar difíciles de realizar.
En cuanto a la aparición de contracturas en toda la columna, es totalmente normal en el caso de la Espondilitis Anquilosante. La aparición progresiva de puentes óseos entre las articulaciones vertebrales provoca una disminución progresiva de la movilidad de la columna, y por tanto se ve mermada la actividad muscular. Las fibras musculares deben contraerse y relajarse, y la alteración de dicha actividad se convierte en patología. Si la columna está rígida y no se mueve, su musculatura tampoco, formándose contracturas. Dichas contracturas aparecerán donde mayor sea la hipomovilidad, y ésta puede darse en toda la espalda.
Respecto al diagnóstico de imagen, la Espondilitis Anquilosante se caracteriza por la aparición de puentes óseos, fusión entre vértebras, rectificación de columna, aspecto de la columna en forma de "caña de bambú", sacroileítis, etc. Todos estos signos pueden observarse en una radiografía. Este estudio puede ser aún más completo con una resonancia magnética de la región pélvica, más concretamente de la articulación sacroilíaca, que suele ser la primera en verse afectada en la Espondilitis Anquilosante.