XIV Jornadas Europeas, Cracovia 2011

El encuentro para nosotros comenzó un día antes, el miércoles 29 de Junio de 2011.

Después de madrugar para coger el avión, aterrizamos en Cracovia, dónde nos recibió nuestro anfitrión Marek disfrazado de dragón. Fue una bienvenida muy divertida, porque no sabíamos que debajo del disfraz estaba él y estuvo un rato “jugando” con nosotros hasta que nos dimos cuenta. Fuimos al hotel y después de la comida, salimos a pasear por la ciudad de Cracovia. Nos sorprendió mucho la belleza de la ciudad y la cantidad de historia que hay en ella. Después de la cena y de tener una interesante charla con la delegada francesa, nos fuimos a dormir, ya que al día siguiente comenzarían a venir los demás y había que estar descansados.

El jueves por la mañana, aprovechando que la gente iba llegando, fuimos a visitar un monasterio cercano al hotel. Mientras observábamos las vistas fuimos conociendo a los nuevos asistentes y volviendo a ver a los veteranos. Por la tarde aprovechamos a hacer las presentaciones oficiales y nos comentaron el programa final del encuentro.

El viernes comenzamos a trabajar duramente. Nos hablaron de las actividades que se habían realizado durante el año anterior, entre las que destacamos la organización del primer campamento de verano para jóvenes europeos. Los asistentes (28 participantes de 11 países diferentes) terminaron el campamento con un muy buen sabor de boca y con ganas de repetir al año próximo. Sinceramente creemos que es una
experiencia única y que los jóvenes españoles deberían de vivir. Así que, desde aquí os animamos a participar en las siguientes ediciones.
Después de un descanso, continuamos con un taller de trabajo sobre internet y las EII: la importancia de visitar solo páginas de confianza y el contenido recomendable que estas deben de
tener. Obtuvimos bastantes ideas muy interesantes.

La tarde del viernes la dedicamos al evento deportivo: este año, consistió en una gymkana por la ciudad de Cracovia. Nos hicieron un juego en el que teníamos que, organizados en grupos, encontrar diferentes monumentos de la ciudad y, allí, encontrar a una persona que nos diera las pautas para encontrar el siguiente lugar. En cada uno de los monumentos teníamos que ir recogiendo distintos materiales para obtener un objetivo final. La verdad es que el juego fue original y muy divertido y nos dio la oportunidad de conocer diferentes zonas de la ciudad.

El sábado también fue un día duro de trabajo: por la mañana comenzamos despertándonos con una clase de Zumba (una especie de aerobic, en el que teníamos que seguir las indicaciones de Daniel de Dinamarca bailando al ritmo de la música). Fue una actividad divertidísima pero muy agotadora.
Después del desayuno y de la ducha (que la necesitamos de verdad) pasamos a las presentaciones de los diferentes países y, después, tuvimos otro taller: el deporte y las EII. Nos insistieron en la importancia de practicar deporte: no solo mejoramos nuestra salud, sino que podemos aliviar dolores además de relacionarnos con los demás. Eso sí, siempre con un conocimiento del estado de salud del paciente y con un cierto control. Para terminar con el día de trabajo, tuvimos la elección del póster ganador: este año se llevó el galardón la asociación polaca, aunque nuestro póster obtuvo muchísimas felicitaciones. Por la tarde tuvimos la oportunidad de visitar las minas de sal de Wieliczka: un lugar mágico e impresionante. Terminamos el día con una pequeña fiesta en una discoteca con campeonato de bolos incluido.

El domingo era el día de las despedidas. Después de 3 días de trabajo y convivencia, la relación que se forma entre todos es muy estrecha. A pesar de la distancia que nos separa, siempre estamos en contacto gracias a las nuevas tecnologías y, estamos deseando volver a encontrarnos. Como nuestro vuelo no salía hasta el día siguiente, aprovechamos para hacer una visita al campamento de concentración de Auschwitz: es una visita muy recomendable aunque muy dura.

Después de esos días por tierras polacas regresamos a casa echando de menos a nuestros nuevos amigos europeos, pero con el buen sabor de boca de las experiencias vividas. Queremos dar las gracias a la asociación polaca, en especial a Marek, que fue un anfitrión increíble, y al resto de compañeros de aventura.

Marián Pampillón Arce (ACCU Madrid)
José Félix Perea Díaz (ACCU Málaga)

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grupo de jóvenes

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