El 83% de las personas con una IMID acuden a trabajar con síntomas

El 83% de las personas con una enfermedad IMID acuden a trabajar con síntomas

Casi la totalidad de las personas que padecen una IMID acuden a su puesto de trabajo sintiendo alguno de los efectos que le provoca su patología. Así lo señalan los datos obtenidos a partir del estudio “Enfermedades Inflamatorias Inmunomediadas (IMID) e Impacto Laboral en Extremadura” elaborado por la Coordinadora Nacional de Artritis (ConArtritis) y la Confederación de Crohn y Colitis Ulcerosa de España (ACCU España), que ha contado con la financiación del Fondo Social Europeo, y el aval y colaboración de la Fundación ONCE.

Las enfermedades inflamatorias inmunomediadas (IMID) son un grupo heterogéneo de más de cien patologías entre las que se encuentran la artritis reumatoide, la colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, la sarcoidosis, la psoriasis o el lupus. Afectan a un 5-7% de la población occidental, y cursan por brotes causando un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad, así como un gasto económico significativo a quienes las padecen. Siendo conscientes del impacto que producen en la calidad de vida de quienes la padecen, se ha realizado este estudio con el objetivo de comprobar cómo afectan al ámbito laboral.

Según los datos obtenidos, las personas con enfermedades IMID hacen un sobresfuerzo para acceder y permanecer en el mercado laboral. Y es que del total de los encuestados, el 83% ha declarado estar de acuerdo con la frase “tengo que acudir a trabajar con síntomas”; el 80.7% teme tener un brote porque le costaría terminar las tareas que tiene asignadas por su empresa; mientras que el 47% piensa que si tuviera un brote su empresa le despediría o no le renovaría su contrato.

 

Situación de desempleo agravada

Una de las conclusiones más destacables que ha revelado el presente estudio es la dualidad existente en el ámbito laboral de las personas con IMID. La diferencia fundamental con la situación de las personas que no padecen alguna de estas patologías radica en que los pacientes con IMID que llevan más de dos años en paro representan el 59.8%, frente al 48.5% de la población extremeña total. Esta situación se agrava si nos centramos en las mujeres, ya que el 77.6% de las personas con una IMID que llevan más de dos años en el paro son mujeres, frente al 47.8% de la población extremeña femenina.

Estos datos referentes al colectivo IMID son similares a los de las personas con discapacidad, ya que el porcentaje de parados con discapacidad aumenta y supera al de la población general cuanto más tiempo permanecen sin empleo. Sin embargo, una diferencia clave entre los dos colectivos es que, según los datos del estudio, pocas  personas con una IMID tienen reconocida la discapacidad, a pesar de que muchos de ellos parecen necesitarla teniendo en cuenta su estado de salud.

 

La discapacidad en personas con IMID

El porcentaje de personas con una enfermedad IMID que tiene reconocido un grado de discapacidad es del 23%. Es posible que este porcentaje fuera mayor si más personas la solicitasen. Y es que según los datos del estudio sólo el 26.2% ha solicitado que se le reconozca un grado de discapacidad, a pesar de que el 48% de quienes no la tienen reconocida califica su enfermedad como moderada y un 15.9% como grave.

Incapacidad y las personas con IMID

Quizás es en este campo donde más diferencias existen entre las personas con una IMID y el colectivo de personas con discapacidad. Y es que un 61.41% de las personas con discapacidad tienen un grado de incapacidad laboral reconocido, un porcentaje muy alto en comparación con el 7% de las personas con IMID. Este dato puede deberse que a que solamente el 15% de las personas con IMID de la muestra la han solicitado alguna vez, a pesar de que el 14.3% califica su enfermedad como grave y 45.7% como moderada.

 

Trabajadores responsables a pesar de las circunstancias

Los trabajadores con una enfermedad IMID encuestados muestran en sus respuestas el compromiso y la responsabilidad con su puesto de trabajo. De hecho, el 83% manifiesta que acude con síntomas a trabajar, de los cuales el 46.6% ha tenido que usar días libres o vacaciones para recuperarse de un brote. Sin embargo, no creen que se les reconozca este esfuerzo, ya que el 26% se siente presionado por su empresa y el 17% señala que, siempre o muchas veces, su empresa le presiona para realizar funciones que no puede realizar temporal o permanentemente.

 

Las conclusiones del estudio

Para disminuir el impacto laboral que las IMID provocan en las personas que las sufren, y aumentar su presencia en el mercado laboral, ConArtritis y ACCU España destacan la necesidad de crear una legislación sobre cronicidad que recoja la realidad y las necesidades de este colectivo que evite una situación de vulnerabilidad social. Además, se considera prioritario la elaboración de planes de actuación centrados en estos grupos de riesgo.

A su vez califican como necesario que las empresas conozcan las características y el impacto de las enfermedades IMID en las personas que las padecen para aumentar la compresión y evitar desigualdades. De esta forma se podrán conseguir otras de las necesidades del colectivo, como son poder disponer de flexibilidad en la jornada laboral, con la posibilidad de modificar horarios y turnos, o la adaptación al puesto de trabajo.

Por otro lado, las personas con una IMID deben conocer y asumir sus capacidades y limitaciones, y que quien lo necesite se anime a solicitar el reconocimiento del grado de discapacidad para obtener plena protección jurídica. Se ha percibido la necesidad de establecer una definición más amplia de incapacidad laboral, así como una nueva regulación del baremo de reconocimiento del grado de discapacidad en el que se incluyan a las enfermedades IMID.

 

 

 

Tags:
extremadura, ACCU España, Empleo, trabajo, IMID, Con Artritis, Fundación ONCE

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